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jueves, 27 de marzo de 2008

Hasta siempre, maestro Azcona




Rafael Azcona murió el domingo de un cáncer de pulmón, a los 81 años. Ya se ha dicho en todas partes, pero por esta vez es verdad: ha desaparecido uno de los mejores guionistas del cine español. Ahora todo el mundo se adueña y encumbra su deslumbrante inteligencia y mala leche, cuando lo más probable es que la mitad de esos que ahora le lanzan halagos sin fin se habrán atragantado más de una vez con su proverbial cinismo y su visión negra (pero muy vitalista) de la existencia. Obviamente la cultura no tiene signo ideológico per se, pero se repite ese raro efecto llamada que ya vimos cuando murió Fernando Fernán-Gómez, y que ahora viene a ser algo así como si Fraga dijese en público que LA ESCOPETA NACIONAL le parece una obra maestra. Ja! Allá ellos y su rastrillo de hipocresias. Azcona fue nuestro Billy Wilder particular, a la altura misma de ese otro genio de las palabras, y como los más grandes, nos dejó sin armar escándalo, mismamente un... Domingo de Resurrección!! Genio y figura hasta en el crematorio.


Sabio, ácrata, algo libertario y ligeramente ermitaño, sobra recomendar cualquier cosa de su filmografía y en especial su colaboración con Berlanga, pero Mondo Zombie se queda con esa maravilla que es PLÁCIDO (1961) una de las comedias negras más divertidas, tiernas, frenéticas, crueles y humanas de la historia del cine patrio y universal. Un prodigio parido en plena oscuridad franquista, el buque insignia de aquellos respondones que supieron torear a la censura y torpedear la dictadura desde dentro sin que los imbéciles censores atisbaran ni un poquito la tremenda carga de profundidad casi suicida que esta película (y otras cuantas del mismo equipo) dispara en todas direcciones.




Ale, a la espera de disfrutar de su último trabajo, la adaptación de la tremebunda, brutal, LOS GIRASOLES CIEGOS de Alberto Mendez dirigida por Jose Luis Cuerda, descanse en paz el maestro Azcona y... bienvenido a Mondo Zombie!

sábado, 2 de febrero de 2008

Guillermo Del Toro vs Lovecraft: EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA



No sabía muy bien si colgar este post en Sesión Golfa, en Mondo Zombie o en el BOE. El caso es que mi grasoso cuerpo embalsamado se retuerce de alegría y baila al son de las convulsiones post-mortem propias mi condición cuando vuelvo a tener noticias del orondo cuate Guillermo del Toro y su largamente acariciado proyecto, qué digo, SU proyecto, el que lleva un lustro y medio tratando de sacar adelante: una adaptación en celuloide de EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA, la obra magna del gran genio anoréxico, reprimido, misántropo y gatófilo H.P. Lovecraft.



El inadaptable por antonomasia de la literatura universal, quizás junto con Joyce y Burroughs, por fin será adaptado por todo lo alto con la intención de huir de las casposas (y entrañables) series B. Previamente John Carpenter (el puto amo) hizo una especie de versión sui-generis del asunto con su magistral LA COSA, plagadita de referencias lovecraftianas por todos los lados, pero fue una cuestión de ambientes y sensaciones más que nada. Quizás el genio de Providence sea demasiado descriptivo en algunos (muchos) pasajes, y su prosa no parezca precisamente fluida según los cánones modernetes, pero este jodido relato en primera persona de la funesta expedición geológica Miskatonic a la Antártida, y lo que allí encuentran y lo que allí acontece, es uno de los puntos álgidos del toda la mitología cthulhuidea (¡siempre quise escribir este palabro!), y por ende, de la literatura fantástica y de horror del siglo XX. El horror en un punto extremo, tangible, místico, ancestral, metafísico y reencontrado, más allá de todos los abismos.


La última frontera

El asunto es que Guillermo ya empezó a buscar localizaciones hace unos años, nada más terminar la brillante BLADE 2, y ya hay un completo trabajo de concepts y diseño bien avanzado. El problema surge cuando hay que materializar una barrera de agujas de 12 kilómetros de altura con formaciones cúbicas en sus laderas nevadas y cierto regusto de energía violeta en las nubes que las atraviesan en medio de un silbido ancestral, o cuando hay que visualizar toda una ciudad dantesca de proporciones imposibles, basada en una suerte de geometría no-euclidiana con figuras geométricas cambiantes de cuatro (o más) dimensiones que no se sustentan en nuestros principios físico-matemáticos, sino en otros, o la simple conceptualización de una entidad inteligente unicelular de dos metros de altura y edad imposible de cuantificar... para volverse loco, amigos.



Un par de posibilidades para la city

Para echar una mano en este asunto han buscado inspiración visual en el pintor de origen ruso Nicholas Roerich, contemporaneo de Lovecraft y ya por entonces muy interesado en su paisajística. Mientras, Guillermo se relame del gozo al supervisar las primeras construcciones y maquetas, que él mismo califica de "escalofriantes".



Un par de oleos de Roerich

Todo muy bonito pero ¿será esta la próxima película del mexicano? En estos momentos se encuentra ultimando la postproducción de HELLBOY 2: THE GOLDEN ARMY (¡bien!) con vistas a estrenar en verano, pero encima de su mesa, además de cantidades ingentes de chile con carne y burritos, espera la otra gran adaptación del momento, THE HOBBIT, producida por Peter Jackson (otro gordo), emperrado en que la dirija el cuate; una revisión de TARZÁN promovida por la Warner; el guión de 3993 escrito por el ex-crítico Sergi Sánchez (EL ORFANATO), que cerraría su Trilogía Española ambientada en la guerra civil española (tras EL ESPINAZO DEL DIABLO y EL LABERINTO DEL FAUNO) y finalmente otra adaptación, esta vez del cuento LAS BRUJAS de Roald Dahl. Buff... El caso es que el guión lovecraftiano ya está escrito y aprobado, que no es moco de pavo en un caso como este, y parece ser que, alomejorquizás, la Universal esté dispuesta a poner parte de la guita. Como vereis en el extracto de una interesante entrevista reciente, el principal problema, una vez superados los escollos artísticos, es el de siempre: el vil metal. Con ustedes, Del Toro:

"Siempre me preguntan por qué quiero llevarla al cine. Para mí, el texto de Lovecraft no tiene un contexto que parezca muy relevante hoy día, y es que él escribe sobre la exploración antártica, es un poco la mezcla de aventura a lo Shackleton y cuento de horror a lo Poe, con los elementos del horror cósmico de Lovecraft. Lo que intento mostrar en el guión, no es sólo la insignificancia de la escala del hombre en relación al cosmos, que es de lo que trataba la novela, sino mostrar la locura, no solo de la mística lovecraftiana, sino de la locura del hombre por el conocimiento. El como la fe es suplantada por el conocimiento. Un horror profundamente jesuita si quieres, en donde el hombre debería sostenerse por la fe y no por el rigor científico. Me interesa mucho, porque es un momento en el que yo creo que todo lo que es espiritual está siendo corroído por lo material, y la película tiende a hablar de eso"


"Es un guión -añade- en el que ya en dos o tres ocasiones he tenido a los estudios muy cercanos de darle la luz verde. Hemos viajado incluso a Rumania para ver los estudios, para ver si podríamos filmar allí lo que queremos. Pero algo sucede siempre, algo que evita que el proyecto se haga realidad. Incluso generé maquetas y dibujos financiados sin pedir nada al estudio, tenemos maquetas y diseños por todos bellísimos, pero la película cuesta alrededor de 80 millones de dólares y lamentablemente no los tengo".



Guillermo, como una regadera

Tres cosas: ¿quién le presta 80 millones de $ a este hombre? ¿por qué la mitad de mis directores favoritos son manifiestamente gordos? ¿a algún lector de Mondo Zombie le interesa un post sobre la infancia traumática de Lovecraft (aka: "mi madre me obligaba a ponerme vestiditos con enaguas y tirabuzones rubios")? ¿Ein?

martes, 8 de mayo de 2007

Busque UBIK

Ubik Instantáneo
tiene el rico aroma del café recién molido. Cuando lo pruebe, su marido dirá: "Cristo Sally, pensaba que nuestro café era psé-pse, pero ahora... ¡hmm!"
Inofensivo si se toma de acuerdo con las instrucciones.


Yo soy un tipo sofisticado... No, retiro eso, hay gente que me conoce. Quizás yo no sea un tipo sofisticado, pero lo que es seguro es que pertenezco a una época sofisticada. Holografías, viajes espaciales, criogenización, capacidades mentales superdesarrolladas, bienestar para todos siempre que puedas pagarlo y la puerta parlante de tu habitación alquilada sea comprensiva cuando no tienes unas monedas en el bolsillo. Bienestar siempre que tengas crédito. Hace dos días trataba de mantener la calma en un misión de tele-contención en una base lunar. Runciter reunió a nuestros mejores hombres y mujeres. Una misión difícil y una auténtica prueba de fuego para Pat, la nueva. Es una chica extraordinaria.
"No puedo ir al almuerzo de trabajo Helen, tengo el estómago hecho polvo ¡Te voy a dar Ubik! ¡Ubik te pondrá en forma al instante!"
Tomado según las instrucciones,
Ubik alivia en escasos segundos la jaqueca y el dolor de estómago.
Tenga siempre Ubik a mano. Evite su uso prolongado.


El sudor se escurre en los ojos. Es la primera vez que veo un lagarto de verdad. Da miedo pensar que está vivo, que toma decisiones, que no está programado. No sé que hago aquí, cruzando el desierto a 60 km/h en un grasiento Buick de 1937 rumbo a Des Moines, Iowa, al funeral de mi jefe. Mis colegas me esperan en una pensión de mala muerte, supongo que tan confusos como yo. Ahora yo soy el máximo responsable. Runciter está muerto, y yo existo en 1939.


Tomado según las instrucciones, Ubik le depara un sueño ininterrumpido y un despertar libre de molestias. Con Ubik, usted se despertará fresco como una rosa y dispuesto a enfrentarse a esos pequeños problemas que le preocupan.
No exceder la dosis recomendada.


Todo ha ocurrido en las 72 horas siguientes al atentado. Los cigarrillos resecos. El listín telefónico antiguo. La leche agria, el café con posos. Los montacargas de hierro forjado. Las monedas viejas en mis bolsillos nuevos... El equipo se está desintegrando, uno por uno. Huyen a un lugar solitario y se dejan morir. Sus capacidades de precognición no funcionan aquí... ¿aquí?... no, no es cuestión de donde, sino de cuando... ¡Maldita sea! Runciter está muerto.

¿Le rehuyen sus amigos en la piscina? Es por culpa de la transpiración. El desodorante Ubik, en barra o spray, elimina el olor corporal y le garantiza diez días de total protección. ¡Aplíquese Ubik y vuelva a ser el centro de todas las reuniones!Inofensivo si se emplea según las instrucciones, dentro de un programa riguroso de higiene corporal.



¡Mierda! A esta velocidad nunca llegaré al maldito funeral. El reloj corre en nuestra contra en esta especie de viaje en el tiempo a cámara lenta. ¿Qué es esto? ¿Una comedia metafísica? ¿Una historia digna de Philip K. Dick? Necesito encontrar Ubik cuanto antes, es nuestra única oportunidad. Rucinter está muerto... ¿o lo estamos todos nosotros?


BUSQUE UBIK


martes, 20 de marzo de 2007

Philip K. Dick: apología del visionario

Prólogo

La existencia es un bucle limitado en el tiempo, pero no en el espacio; los marcianos vienen en oleadas, he visto Rayos C brillar cerca de la puerta de Tanhausser, Mondo Zombie se rige por algo intermedio entre el hedonismo y el miedo... A estas verdades universales hay que añadir una más: el misterio del post intermitente, que dice así... nunca debes tardar más de once días en colocar un post, porque toma vida propia, (ni escribir sobre Dick escuchando alternativamente a Vangelis y el 1er disco de la Orquesta Mondragón). Se materializan otras realidades. De pronto vive su propia vida. Se mira al espejo y le pregunta al reflejo. La razón, en las siguientes doce mil palabras... Es hora de partir...



(1928-1982)

¿Qué es un visionario?...

1. adj. Dicho de una persona: Que, por su fantasía exaltada, se figura y cree con facilidad cosas quiméricas

2. adj. Que se adelanta a su tiempo o tiene visión de futuro. Apl. a pers.


Philip K. Dick fagocita por si solo estas dos contradictorias acepciones. Philip K. Dick es el mayor visionario que ha dado la literatura de ciencia-ficción, simplemente, un visionario entre charlatanes, según Stanislaw Lem (filósofo polaco, autor de Solaris). Ahora es considerado un clásico indiscutible a la altura de Clarke, Asimov o Bradbury, pero el reconocimiento nunca le alcanzó en vida, ni siquiera al obtener el premio Hugo en 1963 (el mayor galardón del género) por El Hombre en el Castillo. El eterno aura de malditismo que parece que persigue a los mejores, o a los más lúcidos, o a los más tarados. Por estas fechas se cumplen 25 años de su prematura muerte. Como excusa, Mondo Zombie le rinde un pequeño homenaje. A sus ciberpies, Mr. Dick...


Boceto de una vida

Philip. K. Dick nació prematuramente, junto a su hermana gemela Jane, el 2 de marzo 1928, en Chicago. Jane murió trágicamente pocas semanas después, un hecho que, posiblemente, marcaría ciertos aspectos de sus obsesiones y fobias: el doble, el reverso, la sombra proyectada en la pared. Dos años más tarde sus padres se mudaron a Berkeley para divorciarse en 1932. El pequeño Philip se quedó con su madre, y fue durante este período cuando comenzó a leer y escribir ciencia ficción, publicando regularmente historias cortas en el Club de Autores Jovenes y devorando todas las revistas de pulp que llegaban a sus manos. De constitución enfermiza, durante estos años desarrolló un asma crónico y tuvo frecuentes crisis de agorafobia. Un perro doméstico le dió la clave para empezar a hacer preguntas. Dicen que somos el niño que fuimos...

"El nombre auténtico del perro era Snooper, y creía tanto que en su mundo como yo en el mío. Su principal trabajo, en apariencia, era cuidar que nadie robara la comida de su cubo de basura particular. Snooper actuaba impulsado por la ilusión de que los propietarios consideraban la basura como algo valioso. [...] Al terminar la semana, el cubo de la basura estaba lleno... y en ese momento llegaba el más diabólico grupo de entidades malignas del Sistema Solar en un enorme camión y robaba toda la comida. Así que a las cinco de la madrugada del viernes, Snooper lanzaba su primer ladrido. [...] Snooper debía pensar que vivía en un planeta de lunáticos. Sus dueños, y cualquier otro habitante de Berkeley, podían oír a los basureros cuando llegaban, pero nadie hacía nada. [Yo] me preguntaba: ¿que idea tendrá este perro del mundo? Es obvio que no lo ve como nosotros lo vemos..."

Tras su paso por la universidad (lengua y filosofía: se especializó en alemán, nunca llegó a terminar los estudios) fue vendedor de discos y dj antes de lograr colocar sus primeros relatos en algunas revistas pulp de aquella época.

"Mi primera historia se publicó en la mas deleznable de las revistas baratas que se vendían en aquel tiempo, Planet Stories. Cuando llevé cuatro ejemplares a la tienda de discos en la que
trabajaba, un cliente me miró y, con ciertos reparos, me preguntó: - ¿Lees esta basura? -Tuve que admitir que no sólo la leía, sino
también que también la escribía."


En 1951 toma la decisión de dedicarse al oficio de escritor a tiempo completo, y al fin logra publicar su primera novela en 1955: Lotería Solar. Sin embargo, la década de los 50 fue muy difícil para él: a sus problemas económicos ("ni siquiera podía pagar las sanciones por retraso de las bibliotecas") se unieron dos divorcios y la relación, digamos tormentosa, con una de las mujeres de su vida: Anne. Se dice que su recomendable novela Confesiones de un artista de mierda (única "realista" en su inmensa bibliografía) se basa parcialmente en esta época de su vida. Conversaciones a media tarde. Humo de cigarrillos. Adulterio con la vecina. La relación autodestructiva entre Dick y Anne se mecía constantemente entre la atracción y el rechazo, eso que se suele (mal) llamar amor-odio. De hecho, algunos de los caracteres negativos de los personajes femeninos que se pueden encontrar en sus novelas están, en gran parte, basados en Anne, como la Fay de Confesiones. Gradualmente, Dick desarrolló una fuerte paranoia hacia Anne, convencido de que ella asesinó a su anterior esposo y que pronto haría lo propio con él. Por supuesto, ahí están ahora los que claman al cielo y gritan ¡misógino! al oir su nombre.


A pesar de (o impulsado por, quién sabe) esta creciente paranoia, Dick inicia una de sus más prolíficas y brillantes etapas como escritor. Retirado en una cabaña alquilada al sheriff local para alejarse de sus conflictos domésticos, escribió, en plena compulsión creativa, once novelas (¡once!) entre 1963 y 1964. Finalmente, en 1964, Dick y Anne se divorciaron para no volver a verse jamás. Durante este periodo, al menos para Mondo Zombie, Philip perpetró sus mejores novelas: El hombre en el castillo (premio Hugo), Tiempo de Marte, Clanes de la Luna Alfana, Los tres estigmas de Palmer Eldritch, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Ubik...





Establecido en San Francisco en 1964, allí comienza su vínculo con la contracultura californiana, su cercanía ética y estética con la obra de la generación beat y su militancia en el activismo de izquierdas. Incluso el FBI le investiga por hacer campaña pública en contra de la guerra de Vietnam. Como otros muchos durante los 60, también arrancan sus apasionados experimentos con las drogas, en especial con el LSD, aunque lo que más le afectó a todos los niveles fue su adicción a las anfetaminas, que le permitían mantenerse despierto cuando su torrente creativo era imparable. Curiosamente, él siempre defendió que el consumo de drogas nunca influyó en su obra, algo discutible pues la muy inquietante Una mirada a la oscuridad (A scanner darkly) retrata en parte el estilo de vida ciberyonqui, se podría decir. Esta adicción le produjo serios problemas, incluyendo el divorcio de Nancy Hackett su cuarta esposa, diez años menor que él y con la que tuvo a su hija Isa, nacida en 1966.



No obstante, su etapa más oscura y polémica, su definitiva mirada al abismo comenzaría a mediados de los años 70, un prolongado viaje místico del que, probablemente, nunca regresó del todo...


Las visiones de Dick

Sólo era cuestión de tiempo... finalmente Nancy lo dejó, ahogado en sus adicciones y sus desequilibrios, llevándose a Isa con ella. Casi a la vez su casa sufrió un misterioso asalto nocturno del que hizo responsable nada menos que a la CIA y el FBI (¿recuerdan Vietnam...?). Posteriormente se responsabilizaría a sí mismo de este extraño suceso, aunque en realidad no recordaba absolutamente nada. Sin Nancy ni su hija empezó para Philip una de las peores épocas de su vida. Fuertemente enganchado a las drogas y afectado por una paranoia creciente, cayó en un periodo de sequía creativa que duró varios años. Dick, que siempre fue un prolífico escritor, no volvió a producir nada hasta 1973. Después de una tentativa de suicidio y una corta estancia en un centro de rehabilitación, Dick encontró cierta estabilidad. Establecido en California junto a su amigo Tim Powers, volvió a casarse, esta vez con la joven Tessa Busby con la que en 1973 tuvo a su hijo Cristopher. Al menos tuvieron la oportunidad de disfrutar en familia de lo que se estaba por venir...

"¿Que ocurriría sí, a través de las drogas psicodélicas,
las experiencias
religiosas se convirtieran en un lugar común en la vida cotidiana?"

El 2 de febrero de1974 (fecha que aparece en su obra con frecuencia) se recuperaba en casa de los efectos del pentotal sódico administrado durante la extracción de una muela del juicio. Al abrir la puerta para recibir un nuevo envío de analgésicos, se percató de que la mujer que le traía el paquete llevaba un extraño colgante geométrico, con lo que él llamó la "vesícula Piscis". Al quedarse solo, comenzó a sufrir extrañas visiones. ¿Efecto de los analgésicos? Difícil, pues estas experiencias se prolongaron durante varias semanas. Dick describió sus primeras visiones como rayos láser y patrones geométricos mutables (algo muy común en los viajes de LSD), aunque rápidamente evolucionaron hacia visiones fugaces de Jesucristo y la antigua Roma, que llegó a vislumbrar periódicamente. A medida que las visiones crecían en duración y frecuencia, Dick proclamó que había comenzado a vivir una doble vida: una como él mismo y otra paralela como Tomás, un cristiano perseguido por los romanos en el siglo I. A pesar de que había consumido drogas y seguía haciéndolo, Dick siempre aceptó estas visiones como reales, creyendo que había establecido contacto con una entidad divina de algún tipo, a la que se refería como Cebra, Dios o más frecuentemente Sivainvi (Sistema de Vasta Inteligencia Viva, en inglés Valis: Vast Active Living Intelligence System). Dick usó este término como título para una de sus novelas, y posteriormente teorizó que dicho ente usaba lo que él denominó un "estímulo desinhibidor" para predisponer a los sujetos a la comunicación trascendente, en su caso la vesícula Piscis (el colgante en el cuello de la repartidora de analgésicos).



Aquí puedes descargarte un breve comic sobre este asunto.

Ahora, la mayoría de sus biógrafos, bibliófilos, estudiosos y otros tipos de psicólogos de saldo concluyen que estas visiones fueron causadas por una crisis psicótica, y probablemente sea así, pero hay unos cuantos PEROS difíciles de racionalizar que se tienden a obviar cuando se habla de este periodo.

En una ocasión, durante un contacto con Sivainvi, Dick fue advertido de que su hijo corría el peligro de morir a causa de una enfermedad no diagnosticada. Los chequeos rutinarios del bebé no descubrieron ningún defecto ni enfermedad. Sin embargo, Dick insistió. Durante otro examen le descubrieron una hernia inguinal, que le habría matado de no haberse operado rápidamente. El niño sobrevivió gracias a la operación, que Philip atribuyó directamente a Sivainvi.


Otro suceso extraño fue un episodio de glosolalia (hablar una lengua desconocida durante un éxtasis místico, inducido por una divinidad, o más bien, una enfermedad que afecta al lenguaje en la que se inventan palabras a las que después se le adjudica un significado). La esposa de Dick transcribió los sonidos que le oyó pronunciar durante esa sesión, y Dick descubrió más tarde que se trataba de un antiguo dialecto griego, que por supuesto nunca había estudiado.




Estas experiencias, que él no tenía reparos en calificar como religiosas, bastaron paras ocuparle durante varios años, dedicándose exclusivamente a tratar de elaborar explicaciones e interpretaciones varias, laboriosa tarea que, obviamente, influyó totalmente en sus obras, especialmente en la "trilogía religiosa" Sivainvi, La invasión divina y en su última novela, La transmigración de Timothy Archer.


The End

Philip. K. Dick murió en 1982, de un fallo cardiaco, a la edad de 53 años, dejando un libro inacabado y muchas ideas sin desarrollar. Nunca se llegó a una conclusión satisfactoria sobre sus visiones. Por un par de meses, tampoco llegó a ver el estreno de la primera adaptación de su obra al cine: Blade Runner, que dió a conocer al mundo su enorme talento más allá del cerrado círculo de los lectores habituales de ciencia-ficción.


Epílogo

Es difícil hacer un esbozo de la obra de Dick en dos palabras, y mucho más si nunca lo habéis leído, creedme. Es un tipo único, una voz propia en la literatura del s.XX que, más allá de sus propios logros literarios (que son muchos: fue un escritor sobresaliente) esparció por el mundo lo más valioso: IDEAS. Ideas inquietantes. Ideas excitantes. Ideas lúcidas. Philip K. Dick es uno de esos tipos que son capaces de ponerte cachondo a un puro nivel conceptual sin dejarse llevar por densas elucubraciones teóricas. Alejado de una visión positivista e inocentona de la ciencia-ficción (esa que se maravilla ante el progreso tecnológico y las posibilidades infinitas de la tecnología), él decidió explorar obstinadamente la naturaleza de la realidad, y la percepción que el hombre/mujer tiene de ésta. ¿Qué es la realidad? ¿Qué define al ser humano como tal?... Sus protagonistas nunca son super-héroes galácticos sino gente corriente (muchos funcionarios) habitantes de un mundo hiper-tecnificado que, de la noche a la mañana, entran en crisis. Una crisis personal que va de lo particular, de lo íntimo a lo general hasta poner en cuestión la estructura misma del universo en el que antes se encontraba tan cómodo (tan alienado). Imaginad esa sensación que sobrevienea veces tras una buena noche de juerga (con abundancia de recursos): suena un ruído, abres los ojos y simplemente observas el techo de tu habitación. No procesas la imagen: es una simple nebulosa distorsionada. Tu cerebro se resiste a hilar pensamientos coherentes, tus ojos reciben información abstracta. No sabes dónde estás, ni qué hora es, no necestitas saberlo en realidad, no eres capaz de discernir el estado perceptivo en el que te encuentras: ¿dormido? ¿despierto? ¿ambas cosas?... la sensación dura unos pocos segundos, después vuelves al mecanismo mental habitual, en el que todo se nombra y se reconoce. Imaginad ahora que no eres capaz de salir de aquel estado, que ese extrañamiento general se prolonga durante todo el día, en tu vida diaria, en tu trabajo, caminando por la ciudad, y sin embargo las preguntas se acumulan en tu cerebro... éso es Philip K. Dick.

La tecnología resulta tanto un férreo método de control social como un modo de evasión, de libertad, puesto en las manos correctas y con la intención adecuada. Sin duda fue el mayor precursor del movimiento cyberpunk de los 80 (que se inauguró oficialmente con la densa Neuromante de William Gibson) y también, como leí hace poco, es el principal causante de que desde hace 25 años siempre estemos viendo la misma película de ciencia ficción (empezando por Blade Runner, terminando por la trilogía Matrix). Si os sigue interesando el tema, en Sesión Golfa tenéis el complemento a este post, un Informe Reservado sobre el bueno de Philip en el cine.

Quizás redescubrir sea el único placer mayor que descubrir. En cualquier caso, consultad su bibliografía. Ahora mismo Minotauro está reeditando gran parte de su obra en ediciones más o menos asequibles. No os arrepentireis. Palabrita de Nexus 6.

miércoles, 4 de octubre de 2006

ALGO QUE VER CON LA LOCURA

Nombre: LEOPOLDO MARIA PANERO
Nacimiento: Madrid (1948)
Ocupacion: Fumar, mirar, vagar, estar aterrorizado, escribir.
Diagnostico: Esquizofrenia, delirios paranoides.


Hay muchos Leopoldo Maria Panero. Uno que dice “más solo que yo, imposible” y otro que vive constantemente rodeado por gremlins. Uno que se exhibe y uno que se oculta. El que busca ser “una persona normal” y el que afirma con convicción "soy la reencarnación de Baudelaire". El que pide voluntariamente su ingreso en el manicomio y el que clama por salir de el.

Leopoldo tiene un titulo colgado en la pared de su dormitorio que le otorga ser el freak oficial de la literatura española.

FREAK: Monstruo de feria. Transmutado por los hippies durante
los 60 en abanderado de la contracultura, una celebración de la deformidad. A
finales de octubre del 2004 Leopoldo fue invitado de honor en el festival Spanish
Bizarro, que se celebra en Barcelona. Del frenopatico al escenario, sin escalas.

Leopoldo escucha musica todo el dia, alla por donde va. “Me gusta mucho la pachanga, Los Chichos, y tambien Alan Berg y Stockhausen”. Acude a las entrevistas con un walkman y un saquito de tela del que extrae paquetes de tabaco, unas gafas de concha, varias cintas y un puñado de libros. La hora de la comida es un remanso de paz. Es el único momento en el que abandona esa íntima competición que le lleva a fulminar nueve paquetes diarios. Fuma compulsivamente y bebe litros de café y latas de Coca-Cola, que apura con ansiedad, en un solo trago. Su habla también es compulsiva, su vocalización difícil, su discurso en ocasiones inconexo. Sembrado de silencios. Afirma que le gustaría hacer un anuncio de Coca Cola, en el que diría a cámara, engullendo: “Coca-Cola, la bebida que toman los locos”. Dice con sorna que quieren curarle, lo que equivale a matar sus fantasías. También tiene pensado el discurso de agradecimiento cuando le den el Nobel, premio para el que alguna vez ha estado en las quinielas: “Seria en ingles, titulado Against Spain, Contra España. Y me iría a vivir a Paris”. Porque a Leopoldo le gustaría vivir en Paris, en su Paris, pero ahora está internado en un centro de Las Palmas, después de recorrer todos los psiquiátricos del país, en el Hospital Clínico de Madrid y en el Alonso Vega, en Ciempozuelos y en Colmenar. Barcelona, Zaragoza, Reus y Pamplona. Mondragón y Las Palmas. “Llevo cuatro años en este puto infierno. Yo lo que quiero es ir a juicio para cambiar de centro. No quiero estar aquí, he pedido el alta mil veces. Me dan pastillas para dormir. Mis doctores son una pandilla de locos obsesionados con matarme. No he visto a nadie más colgado que el que dirige este cotarro. Que se sepa”. En este momento Leopoldo lo tiene muy claro, aunque su voluntad esta maniatada. “Quiero que me dejen salir de este manicomio del infierno. Confiar en que algun dia, los que controlan estas prisiones no tengan miedo. Que los enfermos puedan abandonar sus asquerosas conchas”, al tiempo que afirma ""Hay mucha gente rara en este sanatorio, esto parece una mezcla entre el Folies Bergère y el infierno de Dante".


Su primera reclusion fue antes de los 21, tras dos intentos de suicidio, sumido en el alcohol y la depresión. Leopoldo es fruto y enemigo de una de esas familias que ahora se denominan "disfuncionales". Hijo de Leopoldo Panero (1909-1962), sobrino de Juan Panero (1908-1937) y hermano de Juan Luis Panero (1942), todos ellos poeta. Leopoldo María Panero nació en Madrid en 1948. Al igual que tantos descendientes de los prohombres del régimen franquista, su padre, pese a haber estado a punto de ser fusilado a comienzos de la guerra por los nacionales como consecuencia de su amistad con destacados poetas comunistas, terminó por alistarse en las tropas de Franco para acabar, ya en los años 50, siendo director del Instituto de Cultura Hispánica. Obviamente, el joven Panero se siente fascinado por la izquierda y se afilia al Partido Comunista. Vive con la pasión que corresponde la aventura de la clandestinidad. Su militancia antifranquista constituirá el primero de sus grandes desastres y le valdrá su primera estancia en prisión.
De aquellos años jóvenes datan también sus primeras experiencias con las drogas. Desde el alcohol hasta la heroína, a la que dedicaría una impresionante colección de poemas en 1992, ninguna le es ajena. Según comenta él mismo en la película "El desencanto", dirigida por Jaime Chávarri en 1976, fue uno de los primeros consumidores de ácido lisérgico que hubo en Madrid. No obstante, se engañan quienes piensan que sus viajes a los paraísos artificiales los que le llevaron al manicomio por primera vez. Es el resquebrajamiento de un paraíso tan verdadero como la infancia y, sobre todo, lla exacerbación de la lectura, lo que –oficialmente– hace a Panero perder la razón. Las voces que oye Panero nada tienen que ver con esas otras que agobian a los desequilibrados entre los que vive desde hace más de 15 años. En los oídos de Panero susurran Lewis Carroll, Edgar Allan Poe, James M. Barrie, H. P. Lovecraft...
PETER PUNK
Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
en el cielo están buscando el secreto de la nada
todos los Niños Extraviados.
Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
Garfio busca en vano el secreto de su mano
y Campanilla llora al pie del Árbol Extraviado
adónde las sirenas y adónde los enanos
Peter Punk intenta en vano su amor explicar,
en una playa desierta Campanilla lo dejó.
MONDO ZOMBIE recomienda:
Para escuchar en sesión fumeta y, sobre todo, buena compañía:
- LEOPOLDO MARÍA PANERO - Carlos Ann, Bunbury, Jose María Ponce, Bruno Galindo
Moviedisco-2004
Documentales imprescindibles, para ver en sesión doble:
- EL DESENCANTO - Dr: Jaime Chavarri (1976)
- DESPUÉS DE TANTOS AÑOS - Ricardo Franco (1994)

Y, por supuesto, lo mejor para iniciarse en el Universo Panero:
- AGUJERO LLAMADO NEVERMORE (Selección Poética, 1968-1999)
Ed: Catedra (edición de Jenaro Talens). 2000.

LE BON PASTEUR (HAIKÚ)
Es duro
el trabajo de la pesadilla,
es duro arrastrar de día el carro de las marionetas,
de noche; y ser una de ellas
mañana, cuando abran los ojos
para no ver
que la bailarina de cuerda danzando entre ellas
mueve ella misma el resorte.